Obediencia
Quien me haya seguido en alguno de mis escritos sabrá mi opinión sobre la bravura. Para quienes no lo han hecho, pues ocupan su tiempo en quehaceres más importantes, vayan las siguientes líneas de introducción.
Entiendo que el término con que se califica el comportamiento del toro bravo, es decir, la forma en que se define la bravura en cada momento, refleja un concepto que es fundamental para la sociedad. En ocasiones es una apreciación estética; en otras ocasiones es una descripción física; los adjetivos fundamentales son los que describen el comportamiento del toro.
De entre estos últimos destacamos, por su uso mayoritario durante algún tiempo, los que han definido la bravura en términos de transmisión, sostenibilidad, artistas, encaste, prontitud, fiereza, acometividad, nobleza, entre otros que reflejaban las ideas fundamentales de la sociedad en el momento en que tomaron protagonismo.
El día 8 de mayo de 2026, Alejandro Talavante salió a hombros por la puerta grande de la plaza de toros de Las Ventas de Madrid. Lo hizo tras cortar dos orejas a un toro de Núñez del Cuvillo, al cual se le concedió la vuelta al ruedo en reconocimiento de su extraordinaria bravura. El toro llevaba por nombre «Ganador». Estaba herrado con el número 2. Nacido en el año 2022, contaba con cuatro años a la hora de su lidia. Presentó en la romana 515 kg., si bien en pesajes previos llegó a los 552 kg. De capa era colorado, ojo de perdiz.
Las crónicas de periodistas con mayor sapiencia y mejor pluma que yo han dado cuenta del transcurso de la lidia y de las circunstancias que hicieron merecer sendos premios, para el torero y para el toro. De entre los escritos que leía con avidez sobre el suceso, me llamó la atención el adjetivo con que un periodista calificaba el comportamiento del toro, el cual fue crucial para que se le diera el premio de la vuelta al ruedo; fue: «obedientísimo».
Si repasamos las imágenes de la faena que realizó el toro, el apelativo no va errado. Perfectamente se puede considerar que fue un toro de una obediencia extraordinaria.
Bravura igual a obediencia.
El primer paso que di fue buscar el significado exacto del término. Encontré que el significado es «sumisión» o «acatamiento de normas». Junto a este concepto suelen aparecer también los de disciplina, subordinación, dependencia y docilidad.
Acatamiento: Aceptación voluntaria de una norma o autoridad.
Sumisión: Rendimiento ante la voluntad de otra persona.
Disciplina: Cumplimiento estricto de las leyes de una organización o grupo.
Subordinación: Dependencia formal o respeto al rango de un superior.
Docilidad: Facilidad para dejarse guiar o educar por otros.
En base a estos conceptos, calificado el comportamiento de Ganador como «obedientísimo», se premió al toro como extraordinariamente bravo.
Se supone que este comportamiento es el ejemplo (lo que un tal Kuhn nombró como paradigma) que rige hoy en día en la sociedad para que los colectivos merezcan premios y el individuo sea objeto de consideración pública.
Ante hechos como la guerra de Ucrania, de Gaza, de Irán, Líbano se nos presenta como la mejor actitud la de ser «obedientísimo».
En las relaciones económicas entre empresas o individuos, no se contempla el marco de libre competencia en un mercado justo, sino que el comportamiento de una de las partes con respecto a la otra debe ser «obedientísimo».
La voluntad del individuo para liderar, poner en marcha proyectos, luchar hasta desfallecer por una idea —conceptos que en su momento fueron considerados como bravura— debe ser sustituida por la obediencia, el acatamiento.
Durante unos años se ha optado, en las relaciones laborales, por fomentar el autoempleo. Esto supone que el trabajador sustituye la disciplina por la responsabilidad; la dependencia de un superior por la gestión personal del tiempo para cumplir objetivos. No hay un rendimiento a la voluntad de otra persona, sino colaboración con distintas empresas y personas, cada una de las cuales cubre solo una parte del tiempo y del sueldo; por tanto, ninguna de ellas tiene un dominio efectivo sobre él. Al trabajador se le exige que se forme de forma continuada en las últimas tecnologías. Este lo hace a través de redes y búsquedas en internet, la gran mayoría de los casos de forma autodidacta, lo que anula por completo dejarse guiar y educar por otros.
En esta línea, las relaciones laborales apuntaban a la autoexplotación en la que se paga por lo que se sabe hacer, no por una supuesta fuerza de trabajo o por unas horas echadas en un reloj de fichaje. Frente a esta línea trazada que crea personas autosuficientes, de economía precaria, pero con capacidad para analizar los problemas, trazar estrategias, buscar los medios y herramientas que necesita y, finalmente, decidir sobre sí mismas, aparece como gran mérito el concepto de «obedientísimo».
Me fijaré en el comportamiento de los toros que se premien u ovacione espontáneamente la gente, durante el resto de la temporada, para ver hacia dónde apunta lo que se califica como bravura.